Oaxaca cuenta con muchísimas leyendas que narran eventos paranormales, las cuales forman parte de las tradiciones de este estado, y le han conferido un particular atractivo turístico, pues llaman la atención de los visitantes por el enigma que las caracteriza.
Cada leyenda tiene muchas versiones cargadas de detalles que le dan un toque de realismo mágico ya que se van transmitiendo de generación en generación.
A continuación te mostramos las leyendas más populares de este bonito estado:
Entre las calles del centro de la Verde Antequera ocurre un suceso histórico muy peculiar, un alma en pena, un ser mítico, una pieza de la cultura oaxaqueña.
La Matlazihua se les aparece a los hombres que son muy enamorados y a quienes son habituales nocturnos bebedores de mezcal. Cuando se deja ver, te llama, te coquetea, te envuelve en una cortina de humo de copal, intensa, densa y de la cual no puedes salir; es un embrujo, te obliga a caminar y te envuelve.
La leyenda cuenta que un afamado militar de Miahuatlán, andaba de juerga con sus amigos cuando de repente, una hermosa mujer apareció de la nada. Su impoluto traje blanco y su larga cabellera negra atrajeron al militar, quién se fue con ella perdiéndose en la noche. Sus compañeros de fiesta lo vieron alejarse sin poder hacer nada. Al día siguiente, el militar apareció tirado en una cabaña hecho un desastre, quizá producto de una paliza.
La Matlazihua se posa bajo la luz tenue de los faroles del centro histórico, entre la una y tres de la mañana, camina a paso lento entre las sombras, es imposible distinguir sus pies, algunos pobladores dicen que tiene patas de cordero negro, desaparece en una esquina y aparece en otra, te mira a lo lejos y cuando menos te lo esperas, respira cerca de tu oído.
Dato curioso: La Matlazihua está asociada con la diosa de la muerte Mictlantecihuátl, quien regía el inframundo y era esposa de Mictlantecutli el Señor de los Muertos.
Leyenda del Cerro de la Vieja:
Hace mucho años, el pueblo de San Pedro Mixtepec era un lugar donde los hombres solían ir de cacería, mucho antes de que fuera un centro poblado como lo es hoy en día.
Cuenta la leyenda que un grupo de cazadores se detuvo frente a una roca ubicada en un cerro, en la que se veía la silueta de una hermosa india exuberante con un par de trenzas negras. Al lado de la piedra, los hombres notaron una impresionante cantidad de plomo. Los cazadores se apresuraron a repartirse el plomo a la vez que seguían contemplando a la bella mujer dibujada en la roca.
La voz se fue corriendo y cada vez fueron más y más hombres los que se acercaban al cerro a buscar el metal para sus balas, y a intentar toparse con la hermosa india. Muchos regresaban decepcionados porque no había rastro de la despampanante mujer. Sin embargo, una situación comenzó a alertar a los cazadores. De cada tres grupos de hombres que subían al cerro, solo regresaban dos que decían no haber visto a la dama.
Cuentan los habitantes del municipio que se solían escuchar gritos aterradores de hombres que eran perseguidos por la india de la piedra, ya que una vez que se mostraba ante ellos se desprendía de su roca para perseguirlos hasta que se perdieran para siempre.
La leyenda del árbol del Tule:
Cuenta la leyenda que un matrimonio de ancianos mixes, encontraron dos huevos en medio de la naturaleza. De uno de los huevos nació una serpiente mientras que del otro un niño.
El niño creció sano y fuerte, convirtiéndose pronto en el protector de la tierra de los mixes, defendiéndolos de todo tipo de peligros, sobre todo de los invasores de otras tierras. Esto le hizo ganarse el respeto del pueblo y fue nombrado rey.
Además de estar siempre alerta de los suyos, el rey viajaba para descubrir mundos. Durante una de sus rutas descubrió Tule, lugar que le pareció maravilloso, por lo que decidió clavar su bastón en el suelo y recostarse a su lado. Aquel bastón se convirtió en un majestuoso árbol, donde reposa el rey y desde donde sigue protegiendo al pueblo mixe. La leyenda cuenta que el día de se seque ese árbol, se sabrá que el rey ha dejado de existir.
La leyenda del callejón del muerto:
Otra de las famosas leyendas de Oaxaca es la que se refiere al callejón del muerto, por un misterioso y espeluznante evento que ocurrió en una parte de la conocida calle llamada 2 de abril.
En la época en que la luz eléctrica no existía, las calles de adoquines eran custodiadas por hombres que recibían el nombre de serenos. Durante la oscuridad, ellos custodiaban las calles alumbrando con faroles. Una oscura noche, un desgarrador grito rompió el silencio. El sereno se fue corriendo a la iglesia a buscar al párroco. Al ver al cura, le informó que en la calle había una hombre apuñalado que se estaba muriendo y solo pedía ser oído en confesión. El sacerdote salió junto con el sereno hasta el callejón, allí yacía el moribundo.
Durante un rato, el clérigo escuchó una penosa confesión hasta darle la absolución. El herido cayó muerto. Cuando el párroco buscó en la oscuridad a su acompañante el sereno, solo encontró su farol. Por simple curiosidad, acercó la lámpara al rostro del muerto, era el mismo sereno el que yacía.
Cuenta la leyenda que el sacerdote corrió despavorido a la iglesia para refugiarse. A partir de ese momento, el clérigo quedó sordo del oído por donde escuchó la confesión del moribundo.
Leyenda de la Princesa Donají:
La hermosa princesa Donají era la hija de los reyes del pueblo zapoteca, que vivían en constante guerra con sus vecinos, los mixtecos. En este ambiente de violencia y de muerte, la belleza de Donají florecía.
Sobre la leyenda de la princesa de los zapotecas, existen varias versiones. Una de estas cuenta que en medio del conflicto, en una cruenta batalla cayó herido Nucano, el joven príncipe de los mixtecas. En un acto de compasión, Donají lo rescató y lo escondió en su habitación para curarlo. Durante el tiempo en que estuvo escondido, el amor brotó entre los dos jóvenes.
La guerra continúo hasta que los mixtecos vencieron. Cómo acto de rendición, exigieron que la princesa Donají fuera ofrendada como un rehén de paz al joven príncipe Nucano. Pese al amor que sentía por el joven príncipe, Donají le pidió a su padre que la rescatara porque temía por su suerte, y en especial, por la de su pueblo. El rescate fue frustrado pero igual cobró la vida de muchos mixtecos, por lo que en venganza asesinaron a la bella Donají sin el consentimiento de su amor Nucano.
Pasado un tiempo, un joven pastorcillo tenía a su rebaño cerca del río Atoyac, cuando vio un hermoso lirio silvestre o azucena. Pasmado ante su belleza, decidió cortarla de raíz en vez de cortarlo. Al cavar, se dio cuenta de que el brote provenía de una oreja, que pertenecía a una hermosa cabeza que estaba completamente en buen estado, casi como si estuviera viva. Se trataba de la cabeza de la princesa Donají.
Tiempo después, tanto el cuerpo como la cabeza fueron sepultados en el templo de Cuilapám, como una forma de atraer a nuevos fieles devotos hacia la religión católica. Durante la sepultura, la joven princesa zapoteca fue bautizada como Juana Cortés.
Leyenda de Cerro Gordo (Miahuatlán de Porfirio Díaz):
Cuenta esta leyenda miahuateca que un campirano salió al monte a campear en los alrededores del Cerro Gordo, un lugar ubicado al este de Miahuatlán, rumbo a San Luis Amatlán. El cazador se hacía acompañar de su fiel perro. Cuando cayó la tarde arreció un aguacero y el campeador tuvo que refugiarse en una cueva de dicho cerro.
El perro permaneció fuera de la cueva mientras el caminante descansaba dentro de ésta. La noche cerró con su manto y el campirano se durmió. El perro comenzó a aullar alertando o llamando a su amo, el cual nunca salió de la cueva.
Unos cuentan que esta caverna tiene salida hasta Tlacolula, una comunidad ubicada a más de 100 kilómetros de Miahuatlán. También se cuenta que en esta cueva los carrancistas ocultaban armas durante la Revolución Mexicana. Se dice que en las noches se escucha aullar al animal llamando a su amo en los alrededores del majestuoso cerro.
Hace mucho años, el pueblo de San Pedro Mixtepec era un lugar donde los hombres solían ir de cacería, mucho antes de que fuera un centro poblado como lo es hoy en día.
Cuenta la leyenda que un grupo de cazadores se detuvo frente a una roca ubicada en un cerro, en la que se veía la silueta de una hermosa india exuberante con un par de trenzas negras. Al lado de la piedra, los hombres notaron una impresionante cantidad de plomo. Los cazadores se apresuraron a repartirse el plomo a la vez que seguían contemplando a la bella mujer dibujada en la roca.
La voz se fue corriendo y cada vez fueron más y más hombres los que se acercaban al cerro a buscar el metal para sus balas, y a intentar toparse con la hermosa india. Muchos regresaban decepcionados porque no había rastro de la despampanante mujer. Sin embargo, una situación comenzó a alertar a los cazadores. De cada tres grupos de hombres que subían al cerro, solo regresaban dos que decían no haber visto a la dama.
Cuentan los habitantes del municipio que se solían escuchar gritos aterradores de hombres que eran perseguidos por la india de la piedra, ya que una vez que se mostraba ante ellos se desprendía de su roca para perseguirlos hasta que se perdieran para siempre.
La leyenda del árbol del Tule:
Cuenta la leyenda que un matrimonio de ancianos mixes, encontraron dos huevos en medio de la naturaleza. De uno de los huevos nació una serpiente mientras que del otro un niño.
El niño creció sano y fuerte, convirtiéndose pronto en el protector de la tierra de los mixes, defendiéndolos de todo tipo de peligros, sobre todo de los invasores de otras tierras. Esto le hizo ganarse el respeto del pueblo y fue nombrado rey.
Además de estar siempre alerta de los suyos, el rey viajaba para descubrir mundos. Durante una de sus rutas descubrió Tule, lugar que le pareció maravilloso, por lo que decidió clavar su bastón en el suelo y recostarse a su lado. Aquel bastón se convirtió en un majestuoso árbol, donde reposa el rey y desde donde sigue protegiendo al pueblo mixe. La leyenda cuenta que el día de se seque ese árbol, se sabrá que el rey ha dejado de existir.
La leyenda del callejón del muerto:
Otra de las famosas leyendas de Oaxaca es la que se refiere al callejón del muerto, por un misterioso y espeluznante evento que ocurrió en una parte de la conocida calle llamada 2 de abril.
En la época en que la luz eléctrica no existía, las calles de adoquines eran custodiadas por hombres que recibían el nombre de serenos. Durante la oscuridad, ellos custodiaban las calles alumbrando con faroles. Una oscura noche, un desgarrador grito rompió el silencio. El sereno se fue corriendo a la iglesia a buscar al párroco. Al ver al cura, le informó que en la calle había una hombre apuñalado que se estaba muriendo y solo pedía ser oído en confesión. El sacerdote salió junto con el sereno hasta el callejón, allí yacía el moribundo.
Durante un rato, el clérigo escuchó una penosa confesión hasta darle la absolución. El herido cayó muerto. Cuando el párroco buscó en la oscuridad a su acompañante el sereno, solo encontró su farol. Por simple curiosidad, acercó la lámpara al rostro del muerto, era el mismo sereno el que yacía.
Cuenta la leyenda que el sacerdote corrió despavorido a la iglesia para refugiarse. A partir de ese momento, el clérigo quedó sordo del oído por donde escuchó la confesión del moribundo.
Leyenda de la Princesa Donají:
La hermosa princesa Donají era la hija de los reyes del pueblo zapoteca, que vivían en constante guerra con sus vecinos, los mixtecos. En este ambiente de violencia y de muerte, la belleza de Donají florecía.
Sobre la leyenda de la princesa de los zapotecas, existen varias versiones. Una de estas cuenta que en medio del conflicto, en una cruenta batalla cayó herido Nucano, el joven príncipe de los mixtecas. En un acto de compasión, Donají lo rescató y lo escondió en su habitación para curarlo. Durante el tiempo en que estuvo escondido, el amor brotó entre los dos jóvenes.
La guerra continúo hasta que los mixtecos vencieron. Cómo acto de rendición, exigieron que la princesa Donají fuera ofrendada como un rehén de paz al joven príncipe Nucano. Pese al amor que sentía por el joven príncipe, Donají le pidió a su padre que la rescatara porque temía por su suerte, y en especial, por la de su pueblo. El rescate fue frustrado pero igual cobró la vida de muchos mixtecos, por lo que en venganza asesinaron a la bella Donají sin el consentimiento de su amor Nucano.
Pasado un tiempo, un joven pastorcillo tenía a su rebaño cerca del río Atoyac, cuando vio un hermoso lirio silvestre o azucena. Pasmado ante su belleza, decidió cortarla de raíz en vez de cortarlo. Al cavar, se dio cuenta de que el brote provenía de una oreja, que pertenecía a una hermosa cabeza que estaba completamente en buen estado, casi como si estuviera viva. Se trataba de la cabeza de la princesa Donají.
Tiempo después, tanto el cuerpo como la cabeza fueron sepultados en el templo de Cuilapám, como una forma de atraer a nuevos fieles devotos hacia la religión católica. Durante la sepultura, la joven princesa zapoteca fue bautizada como Juana Cortés.
Leyenda de Cerro Gordo (Miahuatlán de Porfirio Díaz):
Cuenta esta leyenda miahuateca que un campirano salió al monte a campear en los alrededores del Cerro Gordo, un lugar ubicado al este de Miahuatlán, rumbo a San Luis Amatlán. El cazador se hacía acompañar de su fiel perro. Cuando cayó la tarde arreció un aguacero y el campeador tuvo que refugiarse en una cueva de dicho cerro.
El perro permaneció fuera de la cueva mientras el caminante descansaba dentro de ésta. La noche cerró con su manto y el campirano se durmió. El perro comenzó a aullar alertando o llamando a su amo, el cual nunca salió de la cueva.
Unos cuentan que esta caverna tiene salida hasta Tlacolula, una comunidad ubicada a más de 100 kilómetros de Miahuatlán. También se cuenta que en esta cueva los carrancistas ocultaban armas durante la Revolución Mexicana. Se dice que en las noches se escucha aullar al animal llamando a su amo en los alrededores del majestuoso cerro.






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